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El Telescopio Webb midió la temperatura del lado diurno del exoplaneta rocoso TRAPPIST-1 b y descubrió que era de unos 450 grados F (227 grados C), lo que sugiere que no tiene una atmósfera significativa. Esto marca la primera detección de cualquier forma de luz, en este caso, energía térmica, emitida por un planeta rocoso que es tan pequeño y frío como los de nuestro sistema solar.
Estas fotografías son solo una muy pequeñita porción del universo profundo, imagenes que ha tomado el telescopio Webb y con estas, podemos ver el cielo que nos espera en regalo a través del Altísimo, esta es nuestra herencia por el sacrificio de su Unigénito hijo Yashua, cada uno de los puntos alli tienen millones de años luz en tamaño, imposible de cuantificar en tamaño, es como comparar un grano de arena con el sol.
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