Ya te percataste sobre que los rayos solares no salen de una fuente de luz, dado que los mismos inician sobre la linea que le he llamado directriz, luego entonces ¿cómo es que se dice que son rayos de sol, si estos son producto de esta fuente de luz?
Cuando Zumárraga vio por vez primera la Santísima Imagen, su asombro debió ser de estupefacción total, porque la misma, en ese instante, estaba de forma dinámica, es decir tanto los rayos, como las estrellas estaban titilando, asi como enviando el finísimo aroma de rosas de castilla que emergía de la tela burda, porque en esta pieza Meshica tejida, ¡esta aun viva!.
Hay que saber de las tres veces que se apareció el 12 de diciembre del año juliano de 1531:
La primera en presencia y con muchísimos aldehídos celestiales, la segunda en esencia y dinámica, la tercera en presencia y obrando un milagro.
Cuando Juantzin Diegotzin caminaba los casi 21 kilómetros, rumbo a Tlatelolco a recibir instrucción y escuchar las palabras de los frailes franciscanos, no se imaginaba que, en su propia lengua, el Náhuatl, el cielo infinito le iba hablar, ya que la Santísima Virgen de Tequatlasupe, NUNCA hablo en el castellano del siglo XVI, ni en el español de los siguientes siglos.
La primera aparición fue su presencia, y se escribió por Antonio Valeriano en 1556, en el documento titulado Nican Mopohua, del náhuatl: Nican Mopowa ‘Aquí Se Narra’, y según Luis Lasso de la Vega, lo escuchó Antonio, del propio Juantzin Diegotzin, alli expreso con el Náhuatl florido lo siguiente:
18. Au in oyuasito in ixpantsinko, senka kimomauisalui in kenin uelasenpanauia in ik senkiska mauistikatsintli;
18. Y cuando llegó frente a Ella mucho admiró en qué manera sobre toda ponderación aventajaba su perfecta grandeza:
19. in itlakentsin yukin tonatiu ik motonameyotia, inik pepetlaka;
19. su vestido relucía como el sol, como que reverberaba,
20. au in tetl in texkali in ik itech moketsa, inik kimina;
20. y la piedra, el risco en el que estaba de pie, como que lanzaba rayos;
21. in itlanexyotsin yuki in tlasochalchiuitl, makistli, in ik nesi;
21. el resplandor de Ella como preciosas piedras, como ajorca (todo lo más bello) parecía
22. yukin ayaukosamalokuekueyoka in tlali.
22. la tierra como que relumbraba con los resplandores del arco iris en la niebla.
23. Au in miskitl, in nopali iuan oksekin nepapan xiutototin onkan mochichiuani yukin ketsalistli, yuki in teoxiuitl in iatlapalo nesi. Au in ikuauyo, in iuitsyo, in iauayo yuki in kostikteokuitatl ik pepetlaka.
23. Y los mezquites y nopales y las demás hierbecillas que allí se suelen dar, parecían como esmeraldas. Como turquesa aparecía su follaje. Y su tronco, sus espinas, sus aguates relucían como el oro.
La segunda aparición fue en esencia y dinámica, cuando el ayate sagrado fue abierto únicamente frente a Zumárraga, la santísima imagen estaba con su imagen en forma dinámica, tanto que fue la admiración de los que alli se encontraban y la estaban viendo, excepto por Juantzin Diegotzin que no daba crédito a lo que estaban haciendo los que alli estaban frente a él.
Repitiendo el suceso, conforme lo escribió Antonio en el punto 19 del Nican Mopohua.
19. in itlakentsin yukin tonatiu ik motonameyotia, inik pepetlaka;
19. su vestido relucía como el sol, como que reverberaba,
Y tambien la anotación del punto 21:
21. in itlanexyotsin yuki in tlasochalchiuitl, makistli, in ik nesi;
21. el resplandor de Ella como preciosas piedras, como ajorca (todo lo más bello) parecía
Hay que saber que los Meshica, asi como todas las culturas prehispánicas, su única forma de leer fue a través de la escritura pictográfica, para ello, lo hacían en un papel de amat o amate, que al contrario que en la escritura occidental, se lee empezando por la derecha a la izquierda (como lo hace el idioma hebreo).
Por lo anterior es que, los Tlatoani y los niveles de la alta jerarquía sacerdotal, tenían el conocimiento para llevar a cabo los códices correspondientes.
De esa manera interpretaron, de forma casi instantánea, lo que venía a decir la Santísima Virgen, porque leyeron toda la pictografía del ayate sagrado, en ello, no se escapa la interpretación de los rayos del sol y lo dedujeron simple, que estaba cubierta su imagen del sol, al que habían adorado por lustros.
Entonces ¿dónde quedo el sol?.
Este se mantuvo en su lugar que es el oriente, es decir a la izquierda de su cuerpo divino, esto por las sombras de las estrellas, los pliegues de manto y el tul, asi como de su vestido, y por supuesto de su rostro.
Por lo que debemos de ir ahora al último libro de la biblia, a un capítulo y un versículo que cita parte de los últimos tiempos, “Apareció en el cielo una señal grandiosa: una mujer, -vestida del sol-, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza. (Apocalipsis 12:1)
Este capítulo se hizo patente desde 1531 en antecedencia a lo que pronto sera en presencia y quedara a precedencia y en esencia divina, dado que los rayos del sol, la imagen de la luna, y la corona de 12 estrellas están colocadas en el sagrado ayate.
Tanto los rayos solares y la luna, lo leyeron en esa pictografía de forma inmediata los Meshicas, la corona de 12 estrellas no fue descubierta sino hasta que se hizo el análisis sobre las estrellas que se llevó a cabo en el siglo 20, esa corona de doce estrellas es la que está en la constelación de la corona boreal.
Y si la Santísima Virgen de Tequatlasupe esta vestida de sol, como se ha citado en el libro sagrado, ergo, ella es la estrella número 47, ya que contiene la luz eterna de Dios Altísimo Padre Creador Yahvé, Dios Santísimo Hijo amor eterno Yashua, Dios Purísimo Espiritu Santo Sabiduría infinita Rúaj HaKodesh.
La última aparición de ese glorioso y memorable día fue cuando la Santísima Virgen de Tequatlasupe estuvo frente a Juan Bernardino, el que había criado a su sobrino, Juantzin Diegotzin Cuauhtlatoatzin, al haber muerto los padres de éste y tras la muerte, en 1529, de su esposa, María Lucía, se mantuvo cercano a su tío, el cual contrajo la enfermedad denominada Cocoliztli (fiebre hemorrágica viral, producto de la Salmonella entérica), una temida enfermedad epidémica que afectaba a los nativos de la Nueva España.
Mientras Juantzin Diegotzin estaba ausente, su tío se sentía demasiado débil, de repente, la habitación se llenó de luz ya que se le apareció la Santísima Virgen hermosa y radiante, ante la cual quedo instantáneamente curado, siendo este el primer milagro que obra en tierra Meshica y hablando en lengua náhuatl (le dice, a pregunta expresa de Juan Bernardino), que su nombre es Santísima Virgen de Tequatlasupe.
Su nombre real en Náhuatl Antiguo es: <Tlecuauhtlapcupeuh> en Náhuatl moderno es: <Tequatlasupe>.
Significado: La que aplasta la cabeza de la serpiente.
En la cosmovisión náhuatl significa:
- La que procede (o viene) de la región de la luz como el Águila de fuego -