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Participación de la CNI

El argumento preferido por los detractores de las apariciones apunta a que las presuntas apariciones marianas serían una operación encubierta de la dictadura militar de la época para desacreditar a la jerarquía católica chilena (crítica con el régimen en esos años) y desviar la atención de la opinión pública de las Jornadas de Protesta iniciadas por la oposición a la dictadura de Pinochet. Se nombra a la Central Nacional de  Informaciones (CNI) como también a la Armada de Chile como autores del presunto fraude​. Otros señalan a civiles con cargos dentro del gobierno como Francisco Javier Cuadra o el entonces ministro del Interior Sergio Onofre Jarpa quienes en su momento desmintieron cualquier responsabilidad.

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La cantidad de personas que se reunían en el Monte Carmelo para asistir a las apariciones cuando toda reunión masiva estaba restringida, más algunos mensajes que Miguel Ángel aseguraba recibir de la Virgen sobre un futuro atentado a Pinochet y el asesinato de una autoridad de Gobierno despertaron la atención de la CNI, que envió discretamente agentes al lugar de las apariciones para investigar. Su presencia fue notada por El Padre Jaime Fernández Montero, quien asistió solamente a una aparición notó su presencia, sumado a que recibió una amenaza de muerte en caso de declarar que la aparición era falsa. Fernández afirmó la existencia de signos sospechosos tales como la utilización de transmisores de radio y aviones de la Base aérea de El Belloto que formaban las figuras que aparecían en las nubes. No obstante, Mario Ávila Lobos, general en retiro de la Fuerza Aérea de Chile explicó, al ser consultado sobre el tema, que el único destacamento capacitado para realizar una maniobra de dicha envergadura es la escuadrilla Halcones, para demostraciones acrobáticas. La utilización de estos con fines ajenos a los referidos es restringido, requiere de alto entrenamiento y reviste un costo elevado.

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El sacerdote acusó también la presencia de una camioneta sin patente que traía los parlantes para la amplificación. Sin embargo, dicho vehículo fue adquirido por una señora de nombre Teresa Casanova Lambert con la finalidad de subir una amplificación al cerro.

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Asimismo, el sacerdote señaló disponer de las identidades de las personas involucradas en el fraude, las que ocupaban puestos de importancia y se encontraba también un exsacerdote agustino. Pese al retorno a la democracia en Chile en 1990, el Padre Jaime Fernández falleció en 2016 sin revelar tales nombres.

 

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