
Últimos días y muerte
En sus últimos días de vida Miguel Ángel Poblete, ya convertido en Karole Románov y alejado de todos quienes tenían relación con él durante la época de las apariciones, residía en Villa Alemana asegurando seguir recibiendo mensajes celestiales de origen dudoso acompañado de un hermético y organizado grupo de seguidores denominado «Apóstoles de los últimos tiempos», compuesto de 50 o más personas mayoritariamente adultos mayores que visten un uniforme color púrpura y se encuentra inscrito en el Servicio de Registro Civil e Identificación de Chile. Esta entidad no tiene ningún vínculo con los fieles que hasta el presente continúan asistiendo al Monte Carmelo de Peñablanca desde distintos lugares del país, incluso del extranjero y siguen difundiendo los hechos sobrenaturales acaecidos los años 1983 a 1988.
Miguel Ángel padeció de un severo alcoholismo que arrastró durante años y le produjo un cáncer hepático que obligó a internarlo de gravedad en el Hospital de Peñablanca donde permaneció acompañado por su grupo de seguidores que no dejaban que nadie se acercara, ni siquiera un sacerdote con el fin de administrarle los sacramentos, cosa que con astucia logró realizar un sacerdote del lugar que conocía a Poblete desde la época de las apariciones. Finalmente, el sábado 27 de septiembre de 2008, a los 42 años, falleció en Villa Alemana a raíz de una hemorragia digestiva que derivó en un síndrome hepático renal avanzado.
Su cuerpo fue velado por cerca de 48 horas en la parcela que mantenía en Peñablanca. Un día después de su muerte, una de sus seguidoras le infligió un profundo corte en la muñeca para comprobar que efectivamente estuviera muerto, procedimiento que él mismo en vida había solicitado, porque afirmaba que sufría de catalepsia.
Finalmente, fue sepultado en el Cementerio General de Santiago, en compañía de seguidores.
El 8 de agosto de 2024, la Fundación Monte Carmelo hizo trasladar sus restos al Cementerio Parroquial de Quilpué.
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